La insoportable legalidad de las alertas sms “Premium”

Según parece, son las empresas relacionadas con operadoras telefónicas y servicios de mensajería las que encabezan la lista de denuncias por prácticas abusivas en las distintas organizaciones que defienden los derechos de los consumidores. Las denuncias se centran especialmente en las estafas soterradas bajo el auspicio de lagunas o indiferencias legales y cuya intención ha sido –y sigue siendo- aprovecharse de la ignorancia, descuido o buena fe de sus potenciales clientes. Sus tácticas, adaptadas a las nuevas tecnologías y al anonimato e indefensión que sigue procurando lo virtual, no dejan de ser, por decirlo suavemente, tácticas “pícaras”. Las cantidades suelen ser moderadamente dolientes (sobre cuarenta euros al mes), pero hay casos, como se muestra en este programa de Televisión Española, “España directo”, donde la cuantía puede superar los quinientos euros por factura -y sin haber firmado un solo contrato.

Pero, ¿cómo se forjó esta situación en España? En 1999, un hombre emprendedor, “Jorge Mata” tras su regreso de Estados Unidos, se percató del vacío existente en el mercado y en el sistema de tarifación de las operadoras y fundó la empresa “Myalert”. Myalert fue un éxito inmediato porque ofrecía el envío de sms gratuitos. Es comprensible que ahora, en las conferencias que imparte, considere que tenemos que estar más enamorados de nuestra idea y de nuestro proyecto que de nuestra novia. En su caso, la primera gran novia se llamaba Myalert, y se la llevó a golpe de talonario -y de un puesto de directivo del que parece acabó renegando- la empresa italiana Buongiorno, cuya página oficial esta catalogada curiosamente por plugins de firefox  (Web of Trust) , que advierte de la fiabilidad de la página, como “sitio de reputación muy pobre”. No sabemos si es pobre su reputación, pero seguro que no el volumen de su negocio, ya que -según afirma el propio Jorge Mata en el video enlazado con su nombre un poco más arriba-, Buongiorno consiguió en 2009 una facturación estimada en unos quinientos millones de euros (500.000.000 €), sólo por tonos de música y votaciones.

Jorge Mata (en la foto, con algunos de sus proyectos en forma de trofeos) es una eminencia en su labor empresarial. Ha sido seleccionado dos veces como pionero tecnológico por el World Economic Forum de Davos en 2001 y 2002. Según reza en internet, es licenciado en Física por la Universidad Autónoma de Madrid y MBA por la Universidad de Nueva York. En la conferencia mencionada nos habla de su trayectoria profesional, comenzando con su mayor éxito: Myalert. Comenta aquí –con la elección de un titular por parte del usuario que subió el video, bastante revelador: “Normalmente se me da muy bien levantar dinero”-, que esta empresa nació con la idea de “hacer alertas” en los móviles. Más adelante da a entender que en aquella época las grandes operadoras no tenían aún conocimiento del potencial filón del que disponían con los mensajes cortos (como bien sabemos hoy en día por el uso que se nos quiere vender de este recurso por internet, por radio o por televisión, con el famoso envío de sms con una palabra clave).

En esta interesante conferencia, a la pregunta “¿qué mentalidad tienen los operadores sobre los sms Premium (los que se cobran)?” Jorge Mata responde con un anglicismo técnico, diciendo que es un “cash cow”, traduciendo posteriormente que en los hechos es “una forma de seguir sacando mucha pasta sin hacer absolutamente nada más”. Según relata, Myalert se aprovechó del vacío del momento y consiguió un elevadísimo número de usuarios (se supone que junto con el sistema técnico, fue también la base de usuarios de Myalert lo que la hizo tan apetecible para el gigante Buongiorno).

Buongiorno es una empresa italiana nacida en 1999, líder del mercado en Europa y América Latina, presente en España, Francia, Reino Unido, Alemania, Méjico, Estados Unidos, India, Filipinas, o Vietnam, entre otros países, y que consta con más de trescientos millones de clientes en todo el mundo. Un español, Fernando González Mesones (en la imagen), ocupa el cargo de presidente de Buongiorno para Iberia y las Américas.

En general, el proceso por el cual una persona se convierte en parte contratante y desangrada de este negocio, es el siguiente: cuando navegamos por internet es normal encontrar anuncios solicitando nuestra participación. Suelen ser preguntas tipo concurso, tan fáciles de acertar que nos hacen sonreír; algunos creen realmente que quien ha puesto ese anuncio peca de ingenuo, y caen en el juego. Otras preguntas son parecidas a los pasatiempos, en donde se nos pide que decidamos cuántos animales/figuras, etc hay en una imagen concreta; algunos incluso se camuflan de organismos serios, como la llamada “información estadística” (con un logotipo parecido al INE) y que nos pide que participemos eligiendo entre las opciones que nos ofrecen como respuestas a una pregunta de actualidad, como a veces sucede en este Foro. También las hay que tiran por el lado más subido de tono, y prometen el sorteo de un mecanismo que en el móvil nos permitirá ver a las personas sin ropa… Así, confiando en la buena fe y en las debilidades de las personas, no hay sino que darle al click para que ineludiblemente nos aparezca la verdadera trama del asunto.

Un ejemplo concreto. En este anuncio se nos pedía que adivináramos el nombre de este actor entre las opciones de Brad Pitt, G.Clooney, R.Pattison y Johnny Depp. Tras seleccionar a Brad Pitt… nos aparece esta imagen en la que nos informa que si enviamos nuestro número de teléfono participaremos en el sorteo de recargas por valor de 10 euros… Abajo, en letra pequeña, se nos indica además que enviando este mensaje estamos expresando nuestro deseo de suscribirnos a un servicio consistente en enviarnos mensajes de promociones, etc, con un precio de 1,42 euros por sms recibido (lo hayamos abierto o no), más el coste de navegación de nuestro operador, estableciéndose un máximo de diez mensajes por semana.

O sea, por participar en una recarga de diez euros, pagaremos unos 56 euros por recibir mensajes, los abramos o lo eliminemos directamente. En otras palabras, el contrato que “firmamos” al enviar nuestro móvil sin leer la letra pequeña, equivale a participar en un sorteo de recarga de diez euros a cambio de pagar casi 60 por recibir publicidad.

No se trata de enjuiciar ni la profesionalidad ni la persona de estos dos grandes empresarios de reconocido prestigio en su sector, pero sí en advertir del fraude “moral”, si se quiere. Porque por inmadurez e ignorancia de los usuarios y deliberado encubrimiento de los publicitarios y responsables, muchas personas ignoran el compromiso legal que están asumiendo al enviar su número telefónico, que será equiparable a una firma de aceptación de una serie de compromisos económicos que en los casos más extremos llegan a ser brutales. Algunos usuarios han tenido que eliminar su número, ya que la saturación de mensajes era tal, que su móvil estaba permanentemente acusando recepción de mensajes.

Por otro lado, junto con la advertencia, está la necesidad de un debate sobre el sentido de las empresas en cuya función legítima de obtener beneficios impera, por encima del bien que puedan generar a la sociedad, el lucro en sí mismo. Empresas “rémoras” para la sociedad, por más que se justifiquen por los puestos de trabajo que generan o el beneficio que consiguen y que supuestamente revierten en otras empresas (normalmente, en el caso de las grandes, al hablar de empresas globalizadas, revierten prioritariamente en empresas de su grupo, generalmente en países distintos a los de los clientes a los que cobran sus “servicios”).

Partiendo de lo injusto que es generalizar, algunos han calificado a las alertas y sms Premium como “correo basura -perdón… “spam”con cargo”. Cierto que hay ofertas de alertas y sms Premium con una información clara y un servicio correcto, aunque a fuerza de mirar en la red, por la propia naturaleza del negocio, éstas destacan aparentemente por la minoría que representan.

Mientras el dinero siga siendo el gran medidor del desarrollo de las cosas, estos procedimientos seguirán siendo considerados oportunos, por aquella máxima imperante de que el fin justifica los medios. Ojalá el Estado imponga la cordura del bien y sentido común y erradique una práctica que aunque legítima y bastante jugosa, no deja de ser un timo para la mayoría de sus incautos clientes.

ENLACES DE INTERÉS:

.-Página de Facebook de afectados por BUONGIORNO MYALERT S.A:

.-Buongiorno en Wikipedia:

.-Respuesta de José Enrique Serrano Martinez, como Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, sobre el procedimiento para reclamar:

.-Una alternativa a tener en cuenta. Inscripción en la Lista Robinson:

.-Sentencia Consumo Gobierno Vasco: (Un ejemplo, si bien la multa de 12.000 euros…)

.-La empresa NVIA ha creado su propia wikipedia. (Es curioso que aún carezca de contenido el apartado “para qué sirven los sms Premium”.)

.-Formas de efectuar denuncias, según la Agencia Española de Protección de Datos:

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