“Cristo es el nuevo sol”, por Ramón Guillén

Obra de Nicomedes Go
Obra de Nicomedes Gómez

Dejados tras de sí los días de celebración de la pasión y muerte de Cristo resucitado, algunos católicos amantes de la cristología y la soteriología ―como servidor― echamos de menos una distinción por parte de las autoridades eclesiásticas, de las tres divisiones que podríamos obtener de Jesucristo: el «Cristo lunar de la fe» (el celebrado en Semana Santa), el «Jesús de la historia», y el «Cristo solar o esotérico».

En este sentido, da la sensación que cualquier intento de reivindicar la figura solar de Jesús el Cristo, opuesta tanto a la del Cristo lunar predicada por Saulo de Tarso como a la del Jesús de la historia, ha de darse de bruces, no únicamente con la oposición, o, cuando menos, reticencia de la Iglesia Católica, sino también con la de los mismos cristólogos e historiadores católicos, quienes rechazarían así mismo una figura gnóstico-esotérica de Jesús el Nazareno basada en el mito, la alegoría y el símbolo. Seguir leyendo

Avanza, hermano mío, hacia el Camino Iluminado

Fundacion Ananta
Fundación Ananta

Hoy se nos habla de nuestra predestinación divina, de nuestra patria celestial.

Desde las dificultades que experimentamos en la materia, argumentaremos, hablar de patria celestial es una quimera.

Pero existe un Plan para la humanidad, según el cual todo ser al final de su evolución alcanzará la iluminación, aflorando su esencia divina. Seguir leyendo

Probando la cámara del Xperia Ray en Jueves Santo

Era un día propio de la festividad, con lluvia y neblina. La imprudencia de quien escribe y la guía anticuada de un sendero cogida de internet fueron los responsables de casi tener que pasar la noche en el Monte de la Esperanza, sin agua, sin comida, sin linternas, sin fuego… y con menos de cinco grados centígrados. Seguir leyendo

“Cristo”

Imagen tomada ayer en el Monte de la Esperanza, Tenerife
Imagen tomada ayer en un sendero del Monte de la Esperanza, Tenerife

Somos seres llenos de “Cristo”, como Jesús de Nazareth manifestó como ejemplo en su vida.

Para intentar vivir conscientemente esta Unidad del Amor, no necesitamos más símbolos ni  intermediarios que las personas, seres  y circunstancias que para esta función nos disponga la vida.