Cosas grandiosas

“Cuando nos hicieron salir de casa por no pagar, tuvimos que dormir en el metro o en los parques. Yo debía tener 13 años y mi hermano era pequeño, y mis padres lo pasaron fatal. Pero había algo siempre maravilloso, que era ‘papá’ (no porque ‘mamá’ no lo fuera, porque era una trabajadora inmensa, una mujer que daba su vida por los suyos y los que no lo eran). Mi papá decía: “Piensa una cosa, si nosotros no estuviéramos en la calle, no veríamos el amanecer, no veríamos este cielo estrellado, ni oiríamos los cantos de los pájaros al amanecer”. Y estas cosas que hoy la gente llamaría ridículas, eran grandiosas. Y eso nos ha acompañado toda la vida. Mi padre siempre decía que cuando suceden cosas, suceden por algo”.

Monserrat Caballé. Española Universal. D.E.P.

ELHOMBRE Y LA MUJER-¿Qué dice la naturaleza?

yinyanhumano-copia4.jpg

Arnaud Desjardins

“Cuántas veces, a preguntas más o menos intelectuales, Swamiji me contestaba “¿Qué dice la naturaleza?” No decía “¿qué dicen los Upanishads?”, escritos hace dos mil quinientos años, sino ¿qué dice la naturaleza? Miremos por el momento lo que es un hombre y lo que es una mujer. Eso le ayudará a comprender lo que es la masculinidad y lo que es la feminidad. Sigue leyendo

Amor y Dios (resumen)

maharaj

“Cierta tarde abrió el diálogo un joven canadiense. Dijo tener veintitrés años, pero apenas aparentaba los veinte. Llevaba al cuello una crucecita de plata muy elegante, colgada de una cadena delicada. Dijo que había encontrado el libro “Yo soy Eso” en una librería de Bombay hacía un par de días. Ya había terminado el libro, leyéndolo casi sin parar toda la tarde y toda la noche, terminándolo hacía pocas horas. Había sentido el impulso de conocer personalmente a Maharaj.

Maharaj: Eres muy joven. Me pregunto desde qué edad te interesas por la búsqueda espiritual. Sigue leyendo

La ausencia total del “hacedor”

rames and nisargdatta final

Cierta mañana acudió entre los visitantes un profesor de filosofía, procedente del norte de la India. Ya había visitado a Maharaj varias veces. Aquella mañana lo acompañaba un amigo suyo, que era un artista de cierta categoría, pero que al parecer no tenía ningún interés especial por los temas de lo que habla Maharaj.

El profesor abrió el debate. Dijo que le había impresionado tanto lo que le había dicho Maharaj en su última visita, que cada vez que pensaba en ello sentía como si lo recorriese el cuerpo una oleada de vibraciones. Maharaj le había dicho que el único “camino” para volver atrás era aquel mismo camino por el que había llegado, y que no había ningún otro. El profesor dijo que aquella frase le había tocado una fibra muy honda, sin dejar lugar a las dudas ni a las preguntas. Pero, más tarde, cuando se había puesto a pensar profundamente en la cuestión, sobre todo en el “cómo”, se había encontrado enredado irremediablemente en una maraña endiablada de ideas y de conceptos. Dijo que se sentía como un hombre que hubiera recibido el regalo de un diamante precioso pero que lo hubiera perdido después. ¿Qué debía hacer ahora?
Maharaj empezó a hablar en voz baja. Dijo:

Sigue leyendo