Probando la cámara del Xperia Ray en Jueves Santo

Era un día propio de la festividad, con lluvia y neblina. La imprudencia de quien escribe y la guía anticuada de un sendero cogida de internet fueron los responsables de casi tener que pasar la noche en el Monte de la Esperanza, sin agua, sin comida, sin linternas, sin fuego… y con menos de cinco grados centígrados. Sigue leyendo

Cambios

Vivir conlleva transitar una constante sucesión de cambios. Hasta los fenómenos que supuestamente marcan el inicio y el final de nuestras vidas no dejan de ser tránsitos en sí mismos, por lo que bien pudiera afirmarse que toda la Manifestación de toda la Existencia en todos sus procesos transcurre bajo la perenne acción del cambio. Todo cambia en todos los niveles, permanentemente. Tanto si se observa el funcionamiento del Universo bajo parámetros cosmológicos como si se intenta fragmentar un femtosegundo*, el fenómeno constante del cambio siempre estará presente. Sigue leyendo

BIUTIFUL: “puto dinero” y Amor

“Biutiful”, la última película del director de la “Trilogía de la Muerte” (“Amores perros”, “21 gramos” y “Babel”), Alejandro González Iñárritu, nos resalta la fragilidad del ser humano cuando ha de luchar por su subsistencia contra la fría dureza de una gran ciudad y contra su más oscuro y profundo vacío interior.

”¡Puto dinero!”, grita desesperado Bardem en la voz de su personaje, Uxbal, al sentirse culpable del lamentable suceso que arrasa con la vida de muchos inmigrantes; algunos, amigos suyos, incluso niños… Y todo por ahorrarse unos euros en la compra del electrodoméstico que acabaría produciendo el fatal desenlace. Sigue leyendo

Conciencia, libertad y obediencia (II)

“No se percatan que la televisión es tal vez aún peor que la escuela obligatoria”

Pier Paolo Pasolini

En Abril de 2009, el profesor de psicología social Jean-León Beauvois junto con un equipo científico y técnico multidisciplinar, planificó una variación del experimento Milgram, adaptándolo al universo de un concurso televisivo. Ya que (tras trabajar y dormir) sentarse frente al televisor es la tercera actividad a la que el ciudadano medio de casi todos los países desarrollados dedica más tiempo, se hacía patente su poder como herramienta adoctrinadora.

Dado que captar la atención del televidente resulta cada vez más difícil por la saturación de información que constantemente recibe desde todos los medios, los responsables de los contenidos de las cadenas televisivas tienden a recurrir de forma cada vez más explícita a los temas más reprimidos y primarios del ser humano, como pueda ser la sexualidad y la agresividad, derivando en algunos casos en auténticas degradaciones humanas enmascaradas como pruebas de concursos… Con esta perspectiva, resultaba interesante comprobar hasta qué punto la dinámica de un programa televisivo era capaz de ejercer poder en sí mismo como agente de la autoridad, así como de conseguir ser percibido como divertimento por parte del espectador, a pesar de incluir torturas que se declaraban como reales. Sigue leyendo

Conciencia, libertad y obediencia (I)

“Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación”

Henry David Thoreau

En 196l, el psicólogo e investigador Stanley Milgram realizó un experimento para medir el poder que era capaz de ejercer la autoridad sobre un individuo, hasta el punto de incitarle a realizar acciones que entraran en profundo conflicto con su conciencia personal. Las conclusiones fueron resumidas en su artículo “Los peligros de la obediencia”.

Simulando ser parte de un proceso de investigación científica sobre la memoria, una persona debía preguntar por la palabra asociada en una lista que el otro participante (un actor) había tenido que memorizar en un minuto. Cuanto más se equivocara éste, más intensa sería la descarga eléctrica que por medio de un dispositivo tendría que administrarle el otro sujeto de investigación (el único real del experimento).

En palabras de Stanley Milgram: “El profesor es un sujeto auténticamente ingenuo que acudió al laboratorio en respuesta a un anuncio publicado en un diario local solicitando voluntarios para un experimento científico sobre la memoria. El “alumno” o víctima es un actor que en realidad no recibe ninguna descarga […]El conflicto se plantea cuando el hombre que recibe la descarga empieza a mostrar su molestia. A los 75 voltios refunfuña; a los 120 se queja en voz alta; a los 150 pide que dejen de probar con él. Cuando aumenta el voltaje sus protestas son más vehementes y emocionales. A los 285 voltios lanza un grito de agonía; poco después no emite ni el menor ruido […] El manifiesto sufrimiento del “alumno” le empuja a abandonar la prueba. Pero cada vez que duda en administrar una descarga, el experimentador le ordena seguir. Para zafarse de su compromiso, el sujeto debe romper decididamente con la autoridad […]”*. Sigue leyendo