¿Qué es ser de derechas o de izquierdas?

Desde una perspectiva histórica, recientemente han acaecido dos grandes sucesos que han dejado sin fundamento la división de opciones políticas en términos de izquierdas o de derechas: la caída del muro de Berlín y el fin del comunismo en la Unión Soviética. Estos paquetes dualísticos de estructuras ideológicas han quedado reducidos a rémoras de un enfoque de acción política que subsiste por mera inercia. Un creciente número de ciudadanos se ha hecho consciente de esta realidad y proclama una vuelta a los orígenes, cuando la Política se resumía y concretaba en la acción necesaria para satisfacer las necesidades de la comunidad; si había personas débiles o enfermas, se les atendía; si algunos tenían hambre, se les alimentaba y ayudaba para que hallaran sus fuentes de sustento; si un anciano se hallaba en sus últimos días, se le intentaba hacer menos doloroso el tránsito hacia el otro mundo. El enfoque no se situaba tanto en el medio de intercambio -en el símbolo del dinero, que más tarde sustituiría al trueque-, sino en los límites que acotaban la dignidad inherente a nuestra condición humana. Bien es cierto que según esa comunidad iba aumentando en integrantes, el valor del individuo iba menguando en incremento del supuesto bien del conjunto, tal y como señala la metáfora del cuarto de baño de Isaac Asimov. Continúa leyendo ¿Qué es ser de derechas o de izquierdas?

“¿Al rescate de qué?”, por Koldo Aldai

El pánico de la crisis invita a operaciones cuanto menos extrañas. El temor va calando todo, permea incluso la memoria hasta hacernos olvidar que este sistema estaba llamado a lo que ahora padece: a una profunda crisis capaz de provocar su propio y radical cuestionamiento. Ese pánico, esas constantes soflamas salvíficas de los economistas y políticos, empujan a pensar que hemos de implicarnos en el rescate de una civilización abocada a su fin. Evito la palabra fracaso en tanto en cuanto seguramente fue preciso haber transitado el desierto de la depredación y la explotación, de la ausencia de valores superiores, para poder reorientar nuestros pasos. De enrolarnos ahora en el empeño al que se nos convoca, habremos de observar previamente qué es lo que en definitiva se trata de salvar. No podremos olvidar que para que nazca una nueva civilización basada en los valores de la cooperación y el compartir, la anterior, asentada en los principios del materialismo y el sálvese quien pueda, deberá ir decayendo. Continúa leyendo “¿Al rescate de qué?”, por Koldo Aldai

Conciencia, libertad y obediencia (II)

“No se percatan que la televisión es tal vez aún peor que la escuela obligatoria”

Pier Paolo Pasolini

En Abril de 2009, el profesor de psicología social Jean-León Beauvois junto con un equipo científico y técnico multidisciplinar, planificó una variación del experimento Milgram, adaptándolo al universo de un concurso televisivo. Ya que (tras trabajar y dormir) sentarse frente al televisor es la tercera actividad a la que el ciudadano medio de casi todos los países desarrollados dedica más tiempo, se hacía patente su poder como herramienta adoctrinadora.

Dado que captar la atención del televidente resulta cada vez más difícil por la saturación de información que constantemente recibe desde todos los medios, los responsables de los contenidos de las cadenas televisivas tienden a recurrir de forma cada vez más explícita a los temas más reprimidos y primarios del ser humano, como pueda ser la sexualidad y la agresividad, derivando en algunos casos en auténticas degradaciones humanas enmascaradas como pruebas de concursos… Con esta perspectiva, resultaba interesante comprobar hasta qué punto la dinámica de un programa televisivo era capaz de ejercer poder en sí mismo como agente de la autoridad, así como de conseguir ser percibido como divertimento por parte del espectador, a pesar de incluir torturas que se declaraban como reales. Continúa leyendo Conciencia, libertad y obediencia (II)

Conciencia, libertad y obediencia (I)

“Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación”

Henry David Thoreau

En 196l, el psicólogo e investigador Stanley Milgram realizó un experimento para medir el poder que era capaz de ejercer la autoridad sobre un individuo, hasta el punto de incitarle a realizar acciones que entraran en profundo conflicto con su conciencia personal. Las conclusiones fueron resumidas en su artículo “Los peligros de la obediencia”.

Simulando ser parte de un proceso de investigación científica sobre la memoria, una persona debía preguntar por la palabra asociada en una lista que el otro participante (un actor) había tenido que memorizar en un minuto. Cuanto más se equivocara éste, más intensa sería la descarga eléctrica que por medio de un dispositivo tendría que administrarle el otro sujeto de investigación (el único real del experimento).

En palabras de Stanley Milgram: “El profesor es un sujeto auténticamente ingenuo que acudió al laboratorio en respuesta a un anuncio publicado en un diario local solicitando voluntarios para un experimento científico sobre la memoria. El “alumno” o víctima es un actor que en realidad no recibe ninguna descarga […]El conflicto se plantea cuando el hombre que recibe la descarga empieza a mostrar su molestia. A los 75 voltios refunfuña; a los 120 se queja en voz alta; a los 150 pide que dejen de probar con él. Cuando aumenta el voltaje sus protestas son más vehementes y emocionales. A los 285 voltios lanza un grito de agonía; poco después no emite ni el menor ruido […] El manifiesto sufrimiento del “alumno” le empuja a abandonar la prueba. Pero cada vez que duda en administrar una descarga, el experimentador le ordena seguir. Para zafarse de su compromiso, el sujeto debe romper decididamente con la autoridad […]”*. Continúa leyendo Conciencia, libertad y obediencia (I)

“Para emprender, rompe tus barreras mentales”, por Concha Barbero


 

Se ha publicado en el blog alternativo un texto de mi  amiga Concha Barbero. Me ha parecido muy interesante y en la línea de comunicación concreta, amena y eficaz que nos tiene acostumbrados. Por eso me permito compartirla en este espacio.

Quienes han visto cumplidos sus sueños seguro que han pensado en positivo, han realizado un proceso mental de visualización creativa de su proyecto, pero, además, han continuado alimentándolo con hechos: se han fortalecido interiormente, se han preparado a conciencia, han permitido que suceda lo que han imaginado y trabajado, han planificado todo con entusiasmo, se han disciplinado y lo han logrado.

Pero otras muchas personas tienen también muy definidas sus inclinaciones, ya sea de carácter artístico, profesional, lúdico o de otro tipo, pero no consiguen plasmarlas. Su vida es un eterno propósito sin cumplir. Están a un paso de lograr lo que quieren (de vivir como quieren), pero nunca lo dan. Continúa leyendo “Para emprender, rompe tus barreras mentales”, por Concha Barbero