BIUTIFUL: “puto dinero” y Amor

“Biutiful”, la última película del director de la “Trilogía de la Muerte” (“Amores perros”, “21 gramos” y “Babel”), Alejandro González Iñárritu, nos resalta la fragilidad del ser humano cuando ha de luchar por su subsistencia contra la fría dureza de una gran ciudad y contra su más oscuro y profundo vacío interior.

”¡Puto dinero!”, grita desesperado Bardem en la voz de su personaje, Uxbal, al sentirse culpable del lamentable suceso que arrasa con la vida de muchos inmigrantes; algunos, amigos suyos, incluso niños… Y todo por ahorrarse unos euros en la compra del electrodoméstico que acabaría produciendo el fatal desenlace. Continúa leyendo BIUTIFUL: “puto dinero” y Amor

Conciencia, libertad y obediencia (I)

“Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación”

Henry David Thoreau

En 196l, el psicólogo e investigador Stanley Milgram realizó un experimento para medir el poder que era capaz de ejercer la autoridad sobre un individuo, hasta el punto de incitarle a realizar acciones que entraran en profundo conflicto con su conciencia personal. Las conclusiones fueron resumidas en su artículo “Los peligros de la obediencia”.

Simulando ser parte de un proceso de investigación científica sobre la memoria, una persona debía preguntar por la palabra asociada en una lista que el otro participante (un actor) había tenido que memorizar en un minuto. Cuanto más se equivocara éste, más intensa sería la descarga eléctrica que por medio de un dispositivo tendría que administrarle el otro sujeto de investigación (el único real del experimento).

En palabras de Stanley Milgram: “El profesor es un sujeto auténticamente ingenuo que acudió al laboratorio en respuesta a un anuncio publicado en un diario local solicitando voluntarios para un experimento científico sobre la memoria. El “alumno” o víctima es un actor que en realidad no recibe ninguna descarga […]El conflicto se plantea cuando el hombre que recibe la descarga empieza a mostrar su molestia. A los 75 voltios refunfuña; a los 120 se queja en voz alta; a los 150 pide que dejen de probar con él. Cuando aumenta el voltaje sus protestas son más vehementes y emocionales. A los 285 voltios lanza un grito de agonía; poco después no emite ni el menor ruido […] El manifiesto sufrimiento del “alumno” le empuja a abandonar la prueba. Pero cada vez que duda en administrar una descarga, el experimentador le ordena seguir. Para zafarse de su compromiso, el sujeto debe romper decididamente con la autoridad […]”*. Continúa leyendo Conciencia, libertad y obediencia (I)

“Para emprender, rompe tus barreras mentales”, por Concha Barbero


 

Se ha publicado en el blog alternativo un texto de mi  amiga Concha Barbero. Me ha parecido muy interesante y en la línea de comunicación concreta, amena y eficaz que nos tiene acostumbrados. Por eso me permito compartirla en este espacio.

Quienes han visto cumplidos sus sueños seguro que han pensado en positivo, han realizado un proceso mental de visualización creativa de su proyecto, pero, además, han continuado alimentándolo con hechos: se han fortalecido interiormente, se han preparado a conciencia, han permitido que suceda lo que han imaginado y trabajado, han planificado todo con entusiasmo, se han disciplinado y lo han logrado.

Pero otras muchas personas tienen también muy definidas sus inclinaciones, ya sea de carácter artístico, profesional, lúdico o de otro tipo, pero no consiguen plasmarlas. Su vida es un eterno propósito sin cumplir. Están a un paso de lograr lo que quieren (de vivir como quieren), pero nunca lo dan. Continúa leyendo “Para emprender, rompe tus barreras mentales”, por Concha Barbero

2011

“Yo creo que el Alma, el espíritu de todos los seres humanos, forma como un tejido poderoso que envuelve todo el Planeta y que de alguna manera es el que pervive… Yo creo que quien aporta más a esa alma colectiva, a ese acervo cultural colectivo, a ese ser vivo palpitante, impalpable, que es el ente de la cultura viviente universal, de alguna manera pervive y de alguna manera obtiene un billete para la eternidad”.

Félix Rodríguez de la Fuente

Nadie duda que vivimos inmersos en un periodo de  cambios profundos a nivel mundial. Estamos siendo testigos y partícipes del ocaso de un modo de entender la vida en sociedad; de sobrevalorar de forma enfermiza la realidad puramente material de nuestra existencia así como la del resto de seres vivos y del medio que nos rodea; de encerrar todo nuestro potencial humano y el misterio de nuestra identidad en los límites de un ente corpóreo (identidad que se minimiza hasta ser reducida a mero código numérico cuando por conveniencia de grupo devenimos en ciudadanos). El ocaso de un sistema obsesionado por convertir la productividad en un fin en sí mismo, por muy perniciosos y autoaniquiladores que sean sus efectos. El ocaso de unos patrones de pensamiento establecidos y reglamentados como dogmas por unas jerarquías religiosas, políticas y sociales que se han quedado obsoletas y en muchos aspectos huérfanas de significado. Una época, en suma, de desfase y desilusión, donde se manifiesta en todos los niveles una paulatina y creciente consistencia de este “fracaso” global.

Sergey Brin, cofundador de Google, resumió la realidad que ha marcado en gran medida el transcurso de estas últimas décadas y que ha propiciado nuestro lento pero continuo proceso de desmoronamiento: “Hace diez años un investigador de la Universidad de Stanford no tenía el mismo acceso a información que hoy día cualquiera puede tener en un cibercafé de Bangladesh”. Así de poderosa es -aún- la capacidad de Internet. Como ejemplo: gracias a esta herramienta muchos hemos conocido el dato de que en la sabiduría milenaria china -representada en la simbología de sus caracteres idiomáticos-, el equivalente hànzì de la palabra “crisis” está compuesto por dos ideogramas que expresan el “peligro” y la “oportunidad”, aportando con esta elección la enseñanza de que toda crisis trae pareja una latencia, un potencial de mejoramiento y evolución. Si esto es cierto -y suponiendo que exista una proporcionalidad entre el grado de intensidad y el potencial de oportunidades que la crisis trae consigo-, podemos afirmar que estamos atravesando un tiempo de oportunidades cruciales que derivarán en un nuevo ciclo histórico a nivel mundial. Muchas personas no dudan en afirmar que vivimos los albores de un nuevo Renacimiento que ampliará y profundizará las posibilidades de compresión del ser humano ante su propia naturaleza, así como la aceptación de ciertas realidades fenoménicas que aún chocan con el actual planteamiento lógico racional con que el ser humano interpreta el aparente orden que rige la Existencia. Continúa leyendo 2011

Sentirse estresado estresa

En un interesante documental, “La ciencia del estrés”, de National Geographic,  se muestra el paralelismo entre el estudio realizado por Robert Sapolsky  sobre el comportamiento social de primates en África y el de Michael Marmot sobre  la jerarquía de trabajadores de  la administración pública inglesa.

En ambos estudios se  llegó a dos interesantes conclusiones que creo merecen ser meditadas:

1.- Los ejemplares más sumisos del grupo de primates, junto con los trabajadores más sometidos y con menor capacidad de elección en sus funciones, desarrollaban mayor estrés. Éste repercutía en ambos grupos en su estado de salud, tanto mental como física (desde disminución de las neuronas hasta deterioro arterial).

2.-Las personas desarrollan mayor estrés, no ya sólo por la situación de sometimiento con la que aceptan vivir o trabajar, sino por cómo se sienten. Es decir, si se sienten estresadas, mayor será su grado de estrés y sus efectos manifiestos.

Se hace patente que cómo interpretamos nuestra situación (que no deja de ser una reacción a lo que es), afecta a cómo nos sentimos y a lo que vamos atrayendo en sintonía a ese sentir.