¿Qué es ser de derechas o de izquierdas?

Desde una perspectiva histórica, recientemente han acaecido dos grandes sucesos que han dejado sin fundamento la división de opciones políticas en términos de izquierdas o de derechas: la caída del muro de Berlín y el fin del comunismo en la Unión Soviética. Estos paquetes dualísticos de estructuras ideológicas han quedado reducidos a rémoras de un enfoque de acción política que subsiste por mera inercia. Un creciente número de ciudadanos se ha hecho consciente de esta realidad y proclama una vuelta a los orígenes, cuando la Política se resumía y concretaba en la acción necesaria para satisfacer las necesidades de la comunidad; si había personas débiles o enfermas, se les atendía; si algunos tenían hambre, se les alimentaba y ayudaba para que hallaran sus fuentes de sustento; si un anciano se hallaba en sus últimos días, se le intentaba hacer menos doloroso el tránsito hacia el otro mundo. El enfoque no se situaba tanto en el medio de intercambio -en el símbolo del dinero, que más tarde sustituiría al trueque-, sino en los límites que acotaban la dignidad inherente a nuestra condición humana. Bien es cierto que según esa comunidad iba aumentando en integrantes, el valor del individuo iba menguando en incremento del supuesto bien del conjunto, tal y como señala la metáfora del cuarto de baño de Isaac Asimov. Sigue leyendo

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“¿Al rescate de qué?”, por Koldo Aldai

El pánico de la crisis invita a operaciones cuanto menos extrañas. El temor va calando todo, permea incluso la memoria hasta hacernos olvidar que este sistema estaba llamado a lo que ahora padece: a una profunda crisis capaz de provocar su propio y radical cuestionamiento. Ese pánico, esas constantes soflamas salvíficas de los economistas y políticos, empujan a pensar que hemos de implicarnos en el rescate de una civilización abocada a su fin. Evito la palabra fracaso en tanto en cuanto seguramente fue preciso haber transitado el desierto de la depredación y la explotación, de la ausencia de valores superiores, para poder reorientar nuestros pasos. De enrolarnos ahora en el empeño al que se nos convoca, habremos de observar previamente qué es lo que en definitiva se trata de salvar. No podremos olvidar que para que nazca una nueva civilización basada en los valores de la cooperación y el compartir, la anterior, asentada en los principios del materialismo y el sálvese quien pueda, deberá ir decayendo. Sigue leyendo

Mentiras por la Libertad

Ayer, el presidente de EE.UU, Barack Obama, arremetió contra el Gobierno iraní, al que acusó de “preocuparse más de mantenerse en el poder que de proteger a su pueblo”. “El futuro de Irán no se verá formado por el miedo. El futuro de Irán pertenece a los jóvenes, la juventud que decidirá su propio destino”, afirmó. Sigue leyendo

Prioridades mundiales

“Informe sobre desarrollo humano PNUD 1998, cuadro 1.12, página 51, “¿Las prioridades mundiales?”. Los datos de enseñanza, agua, salud reproductiva y nutrición básica son lo que costaría obtenerlos para todo el planeta. Los otros son “tristemente” reales”.  Fuente y  gráfico: mujer palabra

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Aunque ha pasado una década, da la impresión que los objetivos de las distintas naciones tienden, en general,  a ser los mismos.  Los ciudadanos, las personas, ocupamos un lugar de engranaje tanto en su mecánica y objetivos cotidianos así como en sus prioridades a corto y largo plazo.  Muy dificilmente las naciones pasarán más allá de acuerdos puntuales motivados por sucesos concretos. Al fin y al cabo, el gráfico así lo expresa, todo se reduce como prioritario a defender las fronteras y al sistema establecido, incluyendo su maquinaria productiva (en el que se incluyen sus ciudadanos como sustituibles piezas). Sigue leyendo

2011

“Yo creo que el Alma, el espíritu de todos los seres humanos, forma como un tejido poderoso que envuelve todo el Planeta y que de alguna manera es el que pervive… Yo creo que quien aporta más a esa alma colectiva, a ese acervo cultural colectivo, a ese ser vivo palpitante, impalpable, que es el ente de la cultura viviente universal, de alguna manera pervive y de alguna manera obtiene un billete para la eternidad”.

Félix Rodríguez de la Fuente

Nadie duda que vivimos inmersos en un periodo de  cambios profundos a nivel mundial. Estamos siendo testigos y partícipes del ocaso de un modo de entender la vida en sociedad; de sobrevalorar de forma enfermiza la realidad puramente material de nuestra existencia así como la del resto de seres vivos y del medio que nos rodea; de encerrar todo nuestro potencial humano y el misterio de nuestra identidad en los límites de un ente corpóreo (identidad que se minimiza hasta ser reducida a mero código numérico cuando por conveniencia de grupo devenimos en ciudadanos). El ocaso de un sistema obsesionado por convertir la productividad en un fin en sí mismo, por muy perniciosos y autoaniquiladores que sean sus efectos. El ocaso de unos patrones de pensamiento establecidos y reglamentados como dogmas por unas jerarquías religiosas, políticas y sociales que se han quedado obsoletas y en muchos aspectos huérfanas de significado. Una época, en suma, de desfase y desilusión, donde se manifiesta en todos los niveles una paulatina y creciente consistencia de este “fracaso” global.

Sergey Brin, cofundador de Google, resumió la realidad que ha marcado en gran medida el transcurso de estas últimas décadas y que ha propiciado nuestro lento pero continuo proceso de desmoronamiento: “Hace diez años un investigador de la Universidad de Stanford no tenía el mismo acceso a información que hoy día cualquiera puede tener en un cibercafé de Bangladesh”. Así de poderosa es -aún- la capacidad de Internet. Como ejemplo: gracias a esta herramienta muchos hemos conocido el dato de que en la sabiduría milenaria china -representada en la simbología de sus caracteres idiomáticos-, el equivalente hànzì de la palabra “crisis” está compuesto por dos ideogramas que expresan el “peligro” y la “oportunidad”, aportando con esta elección la enseñanza de que toda crisis trae pareja una latencia, un potencial de mejoramiento y evolución. Si esto es cierto -y suponiendo que exista una proporcionalidad entre el grado de intensidad y el potencial de oportunidades que la crisis trae consigo-, podemos afirmar que estamos atravesando un tiempo de oportunidades cruciales que derivarán en un nuevo ciclo histórico a nivel mundial. Muchas personas no dudan en afirmar que vivimos los albores de un nuevo Renacimiento que ampliará y profundizará las posibilidades de compresión del ser humano ante su propia naturaleza, así como la aceptación de ciertas realidades fenoménicas que aún chocan con el actual planteamiento lógico racional con que el ser humano interpreta el aparente orden que rige la Existencia. Sigue leyendo

Vivir la utopía en medio de la paradoja

Excelente video de Bliss N Eso. En él se muestran las perspectivas radicales: la violencia y destrucción humana y la belleza que supone la vida en sí; todo ello,  bajo un ritmo animado y pegadizo, y una letra que asume esa paradoja, manteniendo por un lado la esperanza de que el Sol continúe brillando pero, por otro lado, considerando que sólo tenemos el poder de preguntar por qué todo parece que está tan perdido y corrompido.

Vivir la paradoja de ver lo que es y no perder el rumbo de lo que somos y podemos llegar a ser como especie. Labor individual; cada vez más. Más allá de las apariencias, seguimos siendo… y el Sol sigue brillando 🙂

Tras tumbarme la gripe C (por lo de Canario), volvemos.