Entre el amor y el miedo

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“Usted hace y deshace a cada paso. Usted quiere paz, amor, felicidad y trabaja duramente para crear dolor, odio y guerra. Usted quiere longevidad y se sobrealimenta, usted quiere amistad y explota a los demás. Vea su red como hecha de tales contradicciones y suprímalas –su mismo verlas harán que desaparezcan”. 

Nisagardatta Maharaj.

Si pudiéramos recorrer nuestro árbol genealógico desde el inicio de los tiempos, muy posiblemente hallaríamos entre nuestros ancestros a todo el espectro de variantes humanas existentes: desde seres valientes a cobardes, desde seres gallardos a bastardos… Lejos de ser una fuente de conflicto, nuestra pródiga mezcolanza constituye el más vivo tesoro de nuestra especie por cuanto integra la paleta de creencias, dogmas y paradigmas que contiene la personalidad de naciones, pueblos e individuos.

La ley de interconexión entre todos los seres vivientes existe en el Universo con la misma evidencia con que la ley de la gravedad fuerza el peso en la Tierra. Todo el conjunto de la existencia vive interconectado: desde los circuitos microscópicos de todo ente viviente, hasta los circuitos macro cósmicos en que planetas y galaxias danzan en perfecta armonía la música de las esferas.

“Todos somos uno” no es sólo un bello lema: es una realidad manifiesta de la que da testimonio rotundo el Cosmos y la Naturaleza. Todos partimos y retornamos a la misma inmaterialidad de la que surge la vida y en las que “las diez mil cosas” dan forma a la existencia. Sigue leyendo