LOS PREMIOS DARDOS [Precedido de una breve introducción que aborda la función del blog como herramienta de proyección individual y vía de respuesta a la eterna duda que acompaña al ser humano y que puede englobarse en la pregunta ¿QUIÉN SOY YO?]

Desde que el mundo es mundo, ésta es la pregunta que han tratado de responder la mayoría de las personas que han sentido una especial tendencia a indagar en los secretos que guarda todo ser humano en su interior, comenzando por sí mismos.

No es casual que quien viva sin preocupaciones su día a día, considere el hecho de pretender vislumbrar una dimensión de la vida más allá de lo que los sentidos nos señalan, como una labor propia de gente incapaz de asumir sus circunstancias terrenales; ilusos o soñadores desconectados del hilo cotidiano de la existencia.

Sin embargo, a poco que uno indague, comprobaremos que todos -locos y cuerdos- estamos respondiendo a esta pregunta prácticamente a cada instante, lo asumamos o no. De hecho, cada vez que elegimos afirmamos nuestra identidad (nos decimos a nosotros mismos -o proyectamos en los demás nuestra afirmación individual, manifestando en nuestras elecciones- lo que (quién) “yo soy”).

Elegimos prácticamente en todo: en nuestros juicios, en nuestras reacciones ante las circunstancias que nos toca vivir, en las palabras que empleamos cada día y en el tono en que lo hacemos… Quizás, el primer paso de autoconocimiento consista Sigue leyendo

Cats

A pesar de ser fuente de inspiración de toda clase de creaciones artísticas, los gatos continúan siendo seres inescrutables.

Animal independiente (a veces no), egoísta (no siempre), cariñoso, curioso, terco, payaso, dormilón y juguetón, los gatos nos enseñan a tomarnos la vida con ligereza; a quitarnos las tensiones de encima (como hacen ellos cada dos por tres al estirarse tras una buena siesta -de las muchas que disfrutan durante el día-, o al sacudirse la energía tras haber sido liberados de nuestras “garras” humanas).

Considerado por unos como diabólico, y adorado por otros como una divinidad, todos asocian al gato como el animal doméstico más aristócrata… Ni da leche, ni lana… ni siquiera cuida la casa. Sin embargo, es capaz de ganarse el cariño de sus “amos”.

Esta presentación no pretende descubrir su misterioso espíritu. Si acaso -para quien tenga el gusto de disfrutar de su compañía- hace un guiño de complicidad a su naturaleza curiosa, juguetona y libre.