El círculo del corazón

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El corazón es el músculo más importante del cuerpo humano. Es capaz de latir más de cien mil veces cada día, pero su función principal parece que va más allá de ser una excepcional bomba biológica. El corazón posee una red neuronal central propia. Se le denomina el pequeño cerebro del corazón y es motivo de controversia, dado que las funciones que regula siguen siendo hoy en día un misterio.

En la antigüedad, el órgano individual más importante del cuerpo humano era el corazón. Según la especialista Fay Alberti, de la Facultad de Historia de la Universidad de Lancaster: “en el mundo antiguo, especialmente entre los griegos, el corazón era el centro de la inteligencia y de la vida. Para Aristóteles era el centro del ser humano. Los griegos pensaban que todas las ideas y procesos cognitivos tenían lugar en el corazón. Y el corazón tenía también una relación muy especial con el “alma”. El corazón y el alma entablaban juntos la misma relación que mantenemos hoy en día con nuestra mente; eran “nosotros mismos”. Sin embargo, en el siglo XIX, con el surgimiento de nuevas disciplinas médicas, el cuerpo se divide y fragmenta. El corazón se convierte en el órgano central de la cardiología; y el cerebro, en psicología y psiquiatría, en el órgano más importante desde el punto de vista de las emociones.

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El retorno a nuestra esencia

Floyd Red Crow Westerman fue músico, actor y reconocido activista político de causas indígenas. Como miembro del pueblo Sioux, creía que la Humanidad y el Planeta llevan años atravesando un ciclo de profunda renovación. Según él, “la Tierra está muriendo por dentro debido a la incapacidad del hombre en comprender su papel humano y espiritual en el mundo que le rodea”. Para los pueblos Sioux y Hopi, el mundo es material pero su esencia es Espíritu. Todo es manifestado por una energía espiritual, inteligente y creadora. Los Sioux lo llaman “Konkachila”, el abuelo.

Alrededor de un 70 % de nuestro cuerpo es agua. Por lo tanto, para tener buena salud necesitamos beber agua salubre, potable. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a no poder beber agua del grifo o a que la que fluye libre en la naturaleza se halle contaminada, como sus terrenos, en gran medida por la acción del hombre. Hemos asumido con resignación que envenenar el agua de la Tierra o devastar los bosques del planeta sean consecuencias inevitables de nuestro modelo de vida. Sigue leyendo